Aventuras emocionales on-line: ¿Infidelidad?

Aventuras emocionales on-line: ¿Infidelidad?

Foto Referencial

“Mi inocente aventura emocional me estaba arrastrando lentamente hacia una infidelidad en toda regla”.  RNW

Eva lleva cinco años saliendo con su novio y nunca se imaginó que podría engañarle con otro. Hasta que se dio cuenta que la intensa relación de amistad con un ex compañero de trabajo se estaba convirtiendo en una aventura emocional. “No sabía que lo que estaba haciendo tenía un nombre, infidelidad”, dice.

Eva (pseudónimo) es adjunta de investigación en una gran ciudad y tiene 27 años.





Pedro y yo trabajamos juntos hace un par de años, pero él se mudó a otra ciudad. Hace un año me mandó una invitación de amistad en Facebook y empezamos a chatear. Al principio eran conversaciones generales sobre trabajo pero poco a poco empezamos a hablar de películas, libros, nuestras familias e incluso nuestras relaciones. Yo estaba encantada porque me parecía que teníamos mucho en común.

¡Halagada!
Comenzamos a mandarnos mensajes continuamente y, aunque no existía tensión sexual en ninguno de nuestros intercambios, tengo que confesar que me sentía muy halagada por recibir tanta atención.

Teníamos conversaciones muy sinceras sobre las cosas que no funcionaban en nuestras respectivas relaciones y la incertidumbre respecto a dónde nos llevarían nuestras carreras. Nunca había hablado de estas cosas con mi novio y me sentía muy bien porque había encontrado a alguien que quería escucharme.

Algo malo
Si tenía un mal día en el trabajo se lo contaba a Pedro, si veía una buena película tenía que mandarle un mensaje al respecto. No creo que hubiera nada de malo en ello.

Pero no podía dejar de sentir que estaba haciendo algo malo. Así que le puse una contraseña a mi teléfono y cambié las de mis correos electrónicos. Mi instinto me decía que mi novio no debía saber de su existencia.

Emocionante
Nuestros intercambios nunca fueron más allá del chat y del correo electrónico, pero Pedro y yo estábamos más unidos que nunca… Me sentía cada vez más alejada de mi novio. De alguna manera, la clandestinidad de mi relación con Pedro se estaba volviendo muy emocionante.

Creo que él sentía lo mismo porque sus mensajes se volvieron un poco coquetos. No era nada exagerado, cosas pequeñas como el que se despidiera con mensajes como “te echo de menos”, “besos y abrazos”, etc. Estaba enganchada a ello porque sinceramente, me hacía sentir bien.

Infidelidad
Pero me di cuenta de que mi inocente aventura emocional me estaba arrastrando lentamente a una infidelidad en toda regla. Cuando Pedro me dijo que quería venir a mi ciudad a conocerme me entró el pánico porque nuestro contacto se había limitado hasta el momento al mundo virtual. En los casi ocho meses que llevábamos hablando a través de mensajes y correos electrónicos, nunca habíamos hablado por teléfono. De manera que su invitación a que nos encontráramos de repente hizo que todo fuera muy real.

A pesar de mis desavenencias con mi novio seguía queriendo que nuestra relación funcionara y si tenía algo físico con Pedro no habría vuelta atrás, así que me inventé una excusa para rechazar la invitación. Ya han pasado algunos meses desde aquello y aunque sé que es una mala idea sigo siendo adicta a chatear con él.