Puerto Escondido, un pueblo olvidado en la Península de Paraguaná donde nunca ha llegado el agua

Puerto Escondido, un pueblo olvidado en la Península de Paraguaná donde nunca ha llegado el agua

Puerto Escondido, un pueblo olvidado en la Península de Paraguaná donde nunca ha llegado el agua

 

 

Puerto Escondido, situado en la Península de Paraguaná en el estado Falcón, es un pueblo de pescadores que le da honor a su nombre, porque su existencia está oculta para los gobernantes de turno.





Irene Revilla / Corresponsalía lapatilla.com

En este recóndido poblado no saben cómo es el agua que llega por tuberías, no existe transporte público ni tampoco conectividad y sufren apagones que pueden durar hasta tres días.

En esos oscuros momentosdurante las noches, desde Puerto Escondido pueden ver las luces  de la isla de Aruba, que se ubica frente a sus costas, y sus pobladores pueden soñar que están del otro lado con tan solo encender la radio y escuchar los programas en papiamento.

Pocas casas se han construido en la localidad, principalmente de familias que son de la zona y van en crecimiento. Viven de la pesca y de la cría de chivos y ovejos, que usan para intercambiar con los choferes de cisternas por agua potable o por algún producto que necesiten.

Una perenne sequía

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Los habitantes de esta zona carecen de transporte público, por lo que si requieren ir al pueblo vecino, la travesía puede durar unas tres horas caminando.

Cuando se transita por la vía principal que comunica a estos lejanos pueblos, es muy frecuente toparse con personas pidiendo colas hasta donde los puedan trasladar.

La mayoría de los habitantes de Puerto Escondido sale antes de que amanezca para llegar a sus destinos, bien sea el lugar donde estudian o a algún centro de salud.

Los jóvenes que consiguen trabajo en otros pueblos de Paraguaná o en Punto Fijo, se mudan a estas zonas y comienzan una nueva vida e ir a sus casas familiares solo cuando tienen días libres, pues la falta de transporte y conectividad impide estar comunicados con sus parientes.

Lapatilla.com visitó el lugar y constató las denuncias de los habitantes de la zona, que expresaron la necesidad de tener agua potable, que es una promesa de todos los gobiernos que llegan a buscar votos, pero que ninguno ha cumplido.

“Nunca hemos tenido agua por tuberías. Pasamos muchas necesidades por la falta de agua. Los camiones cisternas nos la venden en 10 dólares por mil litros, muchas veces cambiamos por pescado. Cuando no tenemos, nos toca comprar salobre que es más barata, pero esa no se puede beber. Aquí han prometido muchas cosas, pero nadie cumple. Se les olvida que estamos aquí. Ahorita fue que el alcalde Harold Dávila logró que las camaroneras nos surtan agua una vez y bueno nos bandeamos con eso”, dijo una mujer que prefirió no ser identificada.

Promesas en el aire

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Así como las necesidades abundan y es un pueblo casi olvidado, sus habitantes sienten un gran temor de hablar con la prensa, debido a que de la zona salen embarcaciones que intentan ingresar a la isla de Aruba en forma clandestina, muchas veces con mercancías ilícitas y cargadas de migrantes que buscan establecerse en la isla. “Calladitos nos vemos más bonitos”, dijo otra mujer del pueblo.

Las familias, aunque se conocen y se ayudan entre sí, tratan de no tener contacto ni estar en las zonas donde hayan movimientos extraños o de personas que no son de la localidad.

En agosto de 2022, se inauguró el festival playero más grande de Venezuela: “Adícora Fest”, en la bahía de Adícora. En el evento estuvo el mandatario Nicolás Maduro, acompañado del gobernador de Falcón, Víctor Clark, y todo su gabinete.

Desde el lugar ofreció convertir todo el eje costero hasta el Cabo San Román (el punto más septentrional de Suramérica), en un lugar para el disfrute de propios y visitantes, pero hasta la fecha solo se han hecho las limpiezas de algunas playas, aunque lo que más necesita la gente es el mejoramiento de los servicios públicos.

“Las carreteras para llegar aquí están llenas de huecos, no tienen nombres ni flechas. Los pueblos que lo tienen, es porque ellos mismos se lo han hecho. No tenemos señal telefónica, lo que hacemos es que el que tiene internet satelital y lo puede pagar, le presta un rato el wifi a algún vecino que necesite comunicarse con urgencia. Los postes se están cayendo, llenos de sarro y las guayas se revientan cada vez que hay una fuerte brisa y entre nosotros mismos lo parapeteamos, porque Corpoelec no viene por estos lados”, lamentó la mujer.

Cambiar realidades

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Por su parte, el alcalde opositor del municipio Falcón, Harold Dávila, detalló que la parroquia El Vínculo, es una de las nueve que tiene el municipio Falcón y la más afectada por las deficiencias de los servicios públicos.

Una muestra palpable es Puerto Escondido, aunque las demás comunidades de la zona no escapan de las mismas necesidades.

Durante dos años de gestión, Dávila ha hecho todo lo que ha estado en sus manos para pedir ayuda a la gobernación y al Ejecutivo Nacional, y así atender las necesidades de servicios públicos de estas zonas que viven aislados y olvidados, pero no ha obtenido respuestas.

“Esto es producto de años de desidia, de falta de atención. Yo apenas tengo dos años en la alcaldía, hemos hecho nuestros diagnósticos, hemos querido cambiar realidades transformando zonas tanto en materia eléctrica como hídrica. A la parroquia El Vínculo no le llega agua desde hace décadas. Sin embargo, nosotros habilitamos una desalinizadora el año pasado y el sábado pasado se le entregó un cisterna a esta parroquia para que se haga un cronograma de distribución de agua por cisterna. Es una solución para nuestra gente”, dijo.

Aseguró que el municipio tiene muchas bondades turísticas, que incluso se han ido promocionando a través de la alcaldía con rutas turísticas, religiosas, culturales y deportivas, pero hace falta la participación de las autoridades nacionales y regionales.

“Y por supuesto, las municipales que estamos abiertos a hacer la sinergia para adecuar los servicios públicos. El tendido eléctrico y todo lo que se refiere a materia eléctrica en este municipio es un desastre, porque no ha habido mantenimiento. No hay luz, los postes se están cayendo, no hay agua. Con eso tenemos que bregar, contra eso estamos luchando para cambiar la realidad”, concluyó.

La gente de Puerto Escondido espera que la misma atención que ha llegado a Adícora y que ha sido una promesa de años, llegué algun día a este recóndido rincón de Paraguaná y finalmente puedan mejorar su calidad de vida.