Liberland es una micronación, un pequeño país situado entre Croacia y Serbia. Y dispone de poco más de 7 km cuadrados de territorio.
Por Clarín
Esa pequeña parcela de tierra situada entre ambos territorios, tiene presidente: se llama Vit Jedlicka, miembro del partido checo de ideología liberal Ciudadanos Libres. Su primera medida como presidente le granjeó muchas simpatías: el pago de impuestos es “voluntario”.
A continuación declaró que no existiría jamás un ejército y que el país era neutral en los conflictos internacionales.
“Quería fundar un país distinto: donde se vivieran todas las libertades, fuera del alcance de las fuerzas políticas y que existe en otras partes del mundo como Singapur o Hong Kong, pero no en el centro de Europa”, le dijo Jedlicka a BBC Mundo.
El lema del país es una definición clara de sus ideas: “Vive y deja vivir”. ¿Pero cómo puede existir este país?
Después de la Guerra de Yugoslavia, quedaron en pie muchos territorios que Serbia y Croacia no reclamaron como propios en la frontera entre ambos países. Entre ellos la isla de Vukovar, y Gornja Siga, y ahí están esos 7 km cuadrados donde se levanta Liberland.
Ese territorio no está en Serbia, no está en Croacia y tampoco en la vecina Hungría. Usando el precepto de “terra nullius” (tierra de nadie), se fundó la república de Liberland.
Un presidente elegido por su novia y un amigo
Vit Jedlicka, rápido de reflejos, le dio nombre, autonomía, fronteras y una bandera. Todo desde el de abril del 2015. Claro que en su elección a presidente no tuvo muchos votos: lo proclamaron su pareja y un amigo de la infancia.
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